Irrigador bucal ¿has oído hablar sobre ello?

¿Què es?

El irrigador dental es un dispositivo que ayuda al cuidado dental. El irrigador dental consiste en aplicar un chorro de agua a presión sobre los dientes y las encías con el fin de arrastrar la placa bacteriana, sanear las encías y ayudar a eliminar los restos alimentarios acumulados entre los dientes.  

El irrigador bucal esta principalmente indicado a aquellos pacientes que quieren llevar una higiene oral completa. Es muy aconsejable especialmente para personas portadoras de implantes dentales y ortodoncia, pues permite eliminar los restos alimentarios y la placa bacteriana acumulada en espacios pequeños de difícil acceso con el cepillo normal.

Asimismo, se recomienda en pacientes diabéticos, pues esta enfermedad está altamente relacionada con una enfermedad periodontal conocida como periodontitis,con lo cual tienen que ser muy insistentes con su higiene oral.  

Pacientes que acuden a la consulta con gingivitis ( inflamación de encías con sangrado) y con el cepillado manual o eléctrico no acaban de sanar las encías, les recomiendo un irrigador bucal.

Todo el mundo puede utilizar un irrigador bucal, no sólo las personas con implantes, ortodoncia, enfermedades periodontales… Nunca está demás, ¿quién no quiere llevar a su boca un cuidado en profundidad?

¿Cómo funciona?

Antes de empezar a utilizar el irrigador bucal es recomendable leer la guía de instrucciones que facilita la marca del producto.  

Primeramente, se debe seleccionar la punta del irrigador e insertarla en el mango. Existen diferentes puntas para diferentes utilidades, que el paciente elige según sus necesidades.  

Es importante comprobar que haya un buen ajuste entre el mango y la punta seleccionada.  

El siguiente paso es llenar el depósito con agua (tíbia para gente con sensibilidad dental), también podemos añadir una pequeña dosis de colutorio al agua ( listerine,etc…)

La primera vez que se hace uso de un irrigador bucal, es recomendable empezar por una presión baja, y poco a poco, poder ir aumentándola progresivamente hasta un nivel confortable, que no cause ningún daño a las encías.

Una vez insertada la punta en el mango y llenado el deposito, se procede a encender el dispositivo. Es recomendable introducir la punta en una inclinación de 90 grados sobre los dientes.  

Su uso consiste en ir pasando la punta suavemente y despacio sobre los espacios entre los dientes. Insistir en las zonas donde hay más cumulo de suciedad (parte posterior de los incisivos inferiores, muelas del juicio…)  

Una vez lo hayas pasado por toda la boca, retirar la punta y el depósito de agua, Sécalo o déjalo del revés para que se seque. Aunque parezca difícil y muy laborioso no lo es. Muchas veces después del cepillado, aún quedan restos de alimentos en tu boca y el irrigador bucal se encarga de eliminarlo. El proceso debe durar 2-3 minutos, y aunque al principio duches el espejo del cuarto de baño, poco a poco le irás pillando el truco y las ganas de realizar una limpieza en profundidad.

 

En CMDG aconsejamos su uso, especialmente en pacientes que por sus características lo requieran, como también, de cara a aquellos que desean obtener una mejor limpieza oral. Hacer hincapié acerca de que esta técnica no sustituye en ningún momento al cepillado normal rutinario. No dudéis en pedir más información en nuestra clínica.

De manera que, es imprescindible siempre llevara cabo un buen cepillado dental, y hacer uso complementario de otras técnicas como el hilo de seda, el irrigador dental, entre otros.  

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